A veces toca empujar

Una impresionante película decía que la vida es como una caja de chocolates, no sabes que te va a tocar y de hecho que esta es la realidad de nuestros días. Sí, hoy te levantas, si tienes la suerte de levantarte, y de allí en adelante todo está a la fortuna o las manos de Dios. No sabes que te depara, no sabes si el día terminará o si será último día. Tienes fe que este será uno de muchos días en el porvenir, pero también debemos saber que esto no es escrito, al menos por nosotros. 

No es una nota luctuosa lo que recién acabas de leer, simplemente es la realidad de nuestros tiempos y de los que han existido en este maravilloso mundo. Aún así, cada uno de nosotros busca controlar más allá de su alcance, sabiendo que es como tomar agua salada para hidratarse, el exceso nos llevará a la perdición. Y es que buscamos ser respetados, buscamos mantener intacta nuestra reputación, nuestras finanzas, nuestro cuerpo y sin embargo, esa no es la dinámica de la vida. 

Imagina que te has convertido en una persona financieramente rica. Que lo hiciste al escribir libros. Que los libros se convirtieron en una nueva película, que es película es hoy una vida de culto. Has llegado a la cima, sólo para enterarte que tu contador te ha llevado al punto de la quiebra y es allí donde tienes que comenzar de nuevo. Esta fue la situación de Chuck Palahniuk (leer más), que respondió con que era rico debido a la gente que le apoyó. Y allí estamos tratando de vivir fuera de nuestro control. Tratando de abrazar los huracanes y de no hundirnos con una ancla amarrada a nuestro cuello. 

Lo único controlable es nuestra mente y por ende, nuestras acciones. A Epíteto le preguntaron si tuviese que escoger entre ser ciego o estar con una mente turbada, y fácilmente escogió ser ciego. El sabía que con la mente clara la ceguera era manejable y no posible de manera inversa. Por ello es que a veces tenemos que empujar desde nuestra mente y desde nuestras acciones. 

¿Empujar? Sí, empujar cuando la situación es difícil. Empujar cuando existe presión. Empujar cuando hay desesperanza. Empujar cuando hay ansiedad. Empujar cuando hay depresión. Empujar. Y es que empujar es hacer fuerza contra algo y por eso es importante. Si la presión está causando que te ahogues, empuja con fuerza contra la presión. Ceder es sencillo. Empujar es nadar en medio del mar a pesar de las olas. Empujar es correr a pesar de las montañas. Empujar es volar a pesar de las turbulencias. Si te das cuenta, físicamente, todo lo anterior es empuje. 

Así que permíteme preguntarte, ¿cómo te empujarás hoy?, ¿Utilizarás tus debilidades como fortalezas. ¿Utilizarás tus debilidades como entrenamiento?, ¿Utilizarás tu dolor para valorar el amor?, ¿utilizarás lo amargo para lo dulce?

Todo depende de ti,

Sinceramente,

Mauricio

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